Pantallas con Windows 8

Windows RT y Windows 8 Pro, dos versiones del mismo sistema, que pretenden adaptarse de forma precisa a las necesidades de los grandes grupos de consumidores que apostarán por el nuevo sistema de Microsoft. Aunque ambos son Windows 8, tienen algunos rasgos que los diferenciany que conviene conocer.

Microsoft ha programado para este 25 de octubre la presentación mundial de Windows 8. El nuevo sistema se comenzará a comercializar el día 26 de octubre y hay una gran expectación. Microsoft ha trabajado duro para conseguir un Windows adaptado a los formatos y equipos que van a marcar el sector tecnológico en los próximos años. Con el objetivo de ofrecer una experiencia uniforme pero adaptada, Microsoft se ha decantado por dos modelos principales de Windows 8.

Se trata de Windows RT y Windows 8 Pro. Ambos están basados en el nuevo sistema y su interfaz es común. Pese a ello, presentan algunas diferencias importantes, que pueden ayudar a los usuarios a decantarse por uno u otro. No se trata de que un modelo sea necesariamente mejor que el otro, sino que cada uno cubre una serie de necesidades y características.

La principal diferencia entre ambas versiones es que Windows RT está desarrollado para equipos con arquitectura ARM y Windows 8 Pro para equipos x86 o x64. Básicamente, los equipos ARM suelen ser ‘tablets’, dispositivos táctiles, mientras que los que utilizan x86 son portátiles o PC. De esta forma, Windows RT será más frecuente en equipos basados en movilidad, como híbridos y ‘tablets’, mientras que Windows 8 Pro estará más presente en ‘ultrabooks’ o PC.

Pese a esa diferenciación, también hay ejemplos de ‘tablets’ con Windows 8 Pro, como uno de los modelos de Surface, lo que suele indicar un hardware más avanzado. Windows 8 Pro ofrecerá más rendimiento y permitirá trabajar con procesos más pesados, mientras que Windows RT es más funcional, para tareas más generales. Se trata de una forma de ofrecer una experiencia adaptada al hardware, sacando el máximo partido en ambos casos al potencial de Windows 8.

Esa diferencia entre los dos modelos de Windows 8 genera otras divergencias entre ambos sistemas. Por ejemplo, Windows RT estará limitado a las aplicaciones distribuidas en la tienda de Microsoft y no será compatible con contenidos no adaptados. Al tratarse de equipos con hardware más limitado, Microsoft ha optado por esta fórmula para garantizar la mejor experiencia posible.

El hecho de que Windows Pro 8 se ejecute en equipos más potentes también permite disfrutar de funciones que Windows RT no recibirá. Es el caso de Windows Media Center, que aunque no estará en Windows 8 Pro desde un principio, si se podrá instalar en esa versión del sistema posteriormente. Sin embargo, la herramienta de Microsoft no llegará a Windows RT.

Además, aplicaciones como Bitlocker, la encriptación de ficheros y la posibilidad de iniciar sesión desde discos virtuales estarán disponibles en Windows 8 Pro y no en Windows RT. Se trata de funciones enfocadas a la seguridad y pensadas, sobre todo, para el ámbito profesional. Por ese motivo, la compañía ha decidido que Windows RT no ofrezca estas posibilidades.

Pese a estas diferencias, son más las cosas que unen a Windows RT y Windows 8 Pro que las que los separan. El hecho de que los dos sistemas estén desarrollados en base a Windows 8, el que compartan el diseño y la tienda de aplicaciones de Microsoft son algunos de los signos que indican la unión de ambos sistemas.

Vistas las diferencias principales, cada usuario podrá escoger la versión que más se adapta a sus necesidades, siempre con la tranquilidad de que elija la versión que elija estará seleccionando Windows 8.

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