“Se cayó la red”, “no hay sistema” “no tenemos servicio” “se corta la comunicación” “no salen llamadas ni mensajes”, son situaciones que podrían resolverse en gran medida con el empleo de sistemas inteligentes por parte de los proveedores de servicios de Internet y telecomunicaciones, software eficientes como el que desarrollan científicos del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) Unidad Tamaulipas.

Javier Rubio Loyola, investigador del Laboratorio de Tecnologías de la Información del Cinvestav, señaló que el uso de sistemas inteligentes permitiría a las empresas e instituciones gubernamentales ser más competitivas, productivas, brindar mejores servicios a sus clientes y, por ende, reducir pérdidas económicas de ambas partes (empresa-usuario).

Nuestro software basa su funcionamiento en un paradigma de comunicaciones y computación autónomas. Esta línea de investigación permite que las redes y sistemas de telecomunicación que soportan los servicios de internet, comunicaciones de voz, datos y video, tengan cierta autonomía, es decir, que pueda “razonar”, “pensar” y “decidir” de acuerdo con las necesidades, dijo Rubio Loyola.

Imaginemos un evento en el Estadio Azteca, miles de personas concentradas en un lugar intentado llamar, enviar mensajes o conectarse a Internet. Si su empresa proveedora de servicio implementará un sistema inteligente, éste detectaría de forma autónoma que hay una concentración de usuarios tratando de conectarse desde un determinado lugar, lo que activaría una estación base para dar soporte auxiliar a esa zona, así los usuarios podrían tener una óptima comunicación.

Este tipo de respuestas, comenta el investigador, muchas veces se realizan por personas que analizan la situación y toman medidas, pero hoy en día es necesario que el tiempo de reacción sea corto, por lo que con una aplicación se delega esa inteligencia de análisis y reparación a los dispositivos y a la infraestructura subyacente, para que ésta tenga capacidad de razonamiento y aprendizaje, es decir, se autoconfigure.

Con esto no estamos sustituyendo el trabajo del ser humano, ya que siempre va a haber tareas que las personas no pueden dejar de hacer como mantener el software o crear nuevos servicios, pues los individuos siempre tendrán la potestad de dirigir las decisiones autónomas de este sistema.

De acuerdo con el experto en arquitectura y sistemas de internet, el software con autonomía simplemente es benéfico y hace la vida más fácil,  pero nunca va a superar la inteligencia humana. Lo único que se necesita es gente más capacitada, con más iniciativa y los conocimientos técnicos adecuados para “controlar” un sistema automático.

Sabemos que crear y emplear esta tecnología cuesta mucho dinero, y aún no existe suficiente personal capacitado para implementarla en empresas (bancos, hospitales, comercio, transporte, seguridad, etc), por eso es que en instituciones como el Cinvestav estamos preparando a los futuros expertos.

Para Javier Rubio Loyola, esta tecnología está en desarrollo, pero  sin duda el futuro es de las comunicaciones inteligentes. La idea es estar a la par en tecnologías de autonomía con países como Estados Unidos, Finlandia o Alemania, que tienen una cultura de automatizar casi todo; gran parte de sus empresas ya cuentan con este tipo de soluciones, destacó.

En el caso de México, la investigación y creación de este software está al nivel de cualquier país avanzado, pero nos falta vincular. La investigación es una cosa y transferirla a la sociedad otra, por eso es importante vincularnos con las empresas, no sólo para que sean más productivas, sino para que la sociedad pueda beneficiarse de mejores servicios.

De hecho, este trabajo ya se ha puesto en marcha y se ha podido comprobar su eficacia, a través del proyecto piloto para una plataforma tecnológica bancaria competitiva. “Hicimos una solución de gestión de recursos para maximizar la calidad de servicios de telefonía, voz,  datos y videos de una institución bancaria y el servicio que la empresa  presta a sus clientes finales ha mejorado notablemente”.

Por ello podemos decir que existe la tecnología para mejorar los servicios, otra situación es que las empresas no quieran innovar, concluyó.

C21

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