UNIX es muy simple, sólo se necesita de un genio para entender su simplicidad.
— Dennis Ritchie

Hace 2 años que murió un grande entre los grandes, Dennis Ritchie. Y cuando algo así sucede más vale que quienes seguimos aquí recordemos su obra con todo el homenaje posible.

Dennis MacAlistair Ritchie, o dmr entre los círculos hacker de su tiempo, vivió para co-inventar en los años 70 dos de las herramientas de software más importantes de la historia: Unix y el lenguaje de programación C. Ni más ni menos.

Ritchie, como algunas personas de su generación, estuvo en el lugar y momento indicados. Justo para crear la tecnología que sostiene nuestra era hiperconectada, justo para crear los artefactos que inspirarían a otros hackers a iniciar sus propias revoluciones.

Unix es el padre de una familia muy amplia y diversa en sus propósitos e ideologías de sistemas operativos. Unix cambió nuestra manera de interactuar con la computadora, hizo que el usuario se acercará al hardware de formas insospechadas en su tiempo gracias a un idioma construido a base de comandos de shell, comandos que hoy en día siguen en el ADN de toda su genealogía.

Unix tiene hijos regados por todas partes. Hijos en los que nadie creía pero que terminaron dominando el mundo de los servidores como Linux; otros abiertos y ejemplares como FreeBSD; seguros de sí mismos como OpenBSD; empresariales como Solaris; orientados al usuario final como NeXTSTEP y Mac OS X; libertarios e idealistas como Hurd; móviles e inquietos, casi recién nacidos de los anteriores, como Android, iOS y MeeGo. La familia Unix es grande y se extenderá por eones.

Si hay que nombrar un software más influyente que ninguno, ese es Unix, el sistema operativo definitivo.

Ni qué decir de la interfaz de programación de Unix, tan extraña, fascinante y consistente a la vez, tan hacker, igual de cercana al programador como a la máquina. Una interfaz muy de puntos y comas escrita en lenguaje C, el lenguaje con el que generaciones de programadores aprendieron a hacer software, comenzando por el clásico “Hello, world!”.

El lenguaje C estuvo suficientemente bien hecho como para crear otra familia de lenguajes hoy populares, hoy imprescindibles en la academia, la industria y entre los entusiastas. Sin el lenguaje C no podríamos hablar/programar en Python, Java, Ruby, Haskell, PHP, Objective-C, y otros lenguajes con los que se están creando las aplicaciones del presente y el futuro. El lenguaje C está vigente porque no hay forma de superar su calidad, su cercanía, también como interfaz, entre nosotros y la máquina.

Sobre Unix y lenguaje C está construido nuestro mundo tecnológico. Sobre ese par de herramientas para construir más y mejores artefactos de software están cimentados Internet, la Web, su selva de protocolos, servicios y las redes sociales de Google, Twitter, Facebook, y cuanta cosa se te ocurra. Así de grande es el legado de Dennis Ritchie y sus secuaces, quienes hoy le dicen con nostalgia

#include < stdio.h >

int main() {
   printf("Goodbye, dmr!");
   return 0;
}
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