El correo electrónico es la puerta que los ciberdelincuentes pueden utilizar para poder acceder a otros datos sensibles que les genere algún tipo de lucro, de ahí la importancia de implementar algunas medidas de seguridad que nos permitan mitigar hasta cierta medida los riesgos a los que nos enfrentamos a diario cuando navegamos por internet y sobre todo cuando hacemos uso de nuestro email.

Importante es recordar que nunca estamos 100% protegidos, pero poniendo en práctica los siguientes consejos podemos saber que estamos agregando una línea más de defensa que nos puede generar una relativa tranquilidad. Y pesar que el título hace referencia a Gmail (por ser uno de los proveedores más populares), estos consejos aplican también para otros proveedores de correo electrónico. Con estos consejos reduces la posibilidad de que tu cuenta de Gmail sea “hackeada”

1. Asegura tu contraseña. Este consejo puede sonar repetitivo, pero la razón de seguir haciendo énfasis en él, es porque aun miles por no decir millones de personas no lo ponen en práctica. Debes usar diferentes contraseñas para tus diferentes cuentas electrónicas por el hecho que si un ciberdelincuente logra obtener la contraseña de tu email, este intentará usarla en otros sitios. Los ciberdelincuentes utilizan diferentes métodos para poder robarte tus credenciales, desde phishing hasta métodos de fuerza bruta, por ello los tan trillados tips de no utilizar tus nombres, nombre de mascota, u otros parecido son buenas practicas que evitaran que puedas ser “hackeado”. Para ello te recomiendo este articulo con 6 consejos para crear contraseñas seguras.

2. Configura la autenticación de dos factores. Aunque esto no es una medida infalible como muchos piensan, si te proporciona un nivel de seguridad más elevado. Cuando un ciberdelincuente logra obtener el usuario y contraseña de tu cuenta de correo, es obvio que intentará ingresar a ella. Teniendo correctamente configurada esta opción, tú puedes lograr disuadir a los crackers para que no pueden ingresar a tu cuenta y así mantenerte a salvo.

3. No abras correos electrónicos sospechosos. El phishing es uno de los métodos más comunes y efectivos para poder robarte tus contraseñas. Por ello debes tener muchos cuidado con los correos electrónicos que te llegan a tu bandeja de entrada con ofertas “tentadoras”; cómo puede ser el aviso de que te has ganado un premio, una oferta de empleo atractiva, o cosas similares. Como lo he escrito otras veces hay que aplicar el dicho, “demasiado bueno para ser cierto”. La razón fundamental por la que el phishing es bastante efectivo es porque cada vez son más sofisticadas las acciones de este tipo, a tal punto que muchos aun conociendo esta amenaza, caen en la trampa.

4. Comprueba la configuración de tu correo electrónico. Los ciberdelincuentes suelen cambiar la configuración de tu cuenta para reenviar tus correos a sí mismos. Así ellos pueden darse cuenta si recibes algún correo que contenga información privada como puede ser: información de acceso o estados de cuenta bancaria. Ten mucho cuidado y comprueba la configuración de reenvío de correo para asegurarte de que no se han añadido direcciones de correo electrónicos que tú no configuraste. Importante que revises todas tus configuraciones de manera periódica para evitar que los delincuentes de la red puedan robarte tu información confidencial.

5. Escanea tu equipo en busca de malware. Es innecesario decir que debes contar con un antivirus actualizado en tu ordenador para protegerte (aunque la verdad quizás esta recomendación queda en entredicho, les recomiendo este artículo para que vean a lo que me refiero); si no cuentas con uno, les facilitarás el trabajo no solo a los verdaderos crackers, sino también a muchos lammers, paraque estos puedan inyectar algún tipo de código malicioso para poder espiar todos tus movimientos, entre estos los que haces con tu correo electrónico. Antes de iniciar sesión en cualquier cuenta electrónica es necesario comprobar que el equipo está “sano”. Como complemento hay que decir que lo mismo aplica cuando usas una computadora de un cibercafé, o en el salón de un hotel; nunca sabemos que puede haber en esos lugares.

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