El 54% ya tiene o planea tener su propio negocio. Para ellas y ellos, éxito es sinónimo de hacer lo que uno ama. La tecnología es una herramienta que incorporaron hace mucho tiempo ya, cuando las computadoras personales llegaron a sus casas. Adoran el trabajo colaborativo y no le temen a hacerlo de manera “remota”. Han hecho de la flexibilidad y de la fluidez sus principales mantras. Saben que el futuro no se puede predecir -mucho menos controlar- y por eso prefieren vivir mejor en el presente.

¿QUIÉNES SON?

Si bien es una cuestión de actitud, a grandes rasgos, nacieron entre 1981 y 1995 y en el mercado laboral global llegan a los 2,3 millones. En 2013 cumplirán entre 19 y 32 años y son quienes están marcando el paso de cómo se pensará, producirá y trabajará en el futuro… no tan lejano.

Los mayores son hijos de los baby boomers, y los menores son fruto de quienes forjaron su camino bajo los lemas de la Generación X. Pero en rasgos generales, los millennials están signados por el éxito. ¿Con qué balanza miden sus logros? Según aquello que les produce placer. Para ellas y ellos, lo que importa es disfrutar (y aprender) y los proyectos en que se involucran deben marcar la diferencia. Significar y contribuir en algo.

Hijos del rigor, su habilidad principal es adaptarse a los cambios. No es casual, es a ellos a quienes les tocó hacerse adultos en medio de crisis como la de 2001 en el país, la de 2008 en el mundo y la recesión generalizada que, en 2012, se sintió en distintos puntos del globo. De aquí viene que una de las preocupaciones centrales para esta generación (también conocida como Y) sea estar haciendo lo que se ama . Aquí. Y ahora.

¿DE QUÉ TRABAJAN?

Esta generación les abrió el juego a las profesiones nuevas (“Así que te dedicás a desarrollar juegitos para celular… Mirá vos, che”, mascullaría alguien de una generación anterior), a una actitud entrepreneur más anclada en lo social y lo emocional (pensemos en Blake Mycoskie, el fundador de TOMS, una compañía de alpargatas norteamericana que por cada par que vende, dona uno a un chico que lo necesite) y al nacimiento de las llamadas “industrias creativas” (proyectos que involucran, principalmente, la generación y producción de ideas y de conocimiento en sectores como el arte, el entretenimiento, el diseño, la informática y la publicidad).

Para una -o un- millennial, las oportunidades de verdad son las que linkean pasión con trabajo. El compromiso y la responsabilidad nada tienen que ver con cumplir un horario, poco con dorarle la píldora a un jefe y todo con llevar adelante y resolver cada una de las tareas. Los límites entre la vida y el trabajo no son nada precisos -de hecho, la vida es trabajo- y los canales de educación posibles no se circunscriben únicamente a lo formal: en su CV, es tan válido un posgrado como un hobby con el que está comprometido desde hace años. Sí, el yoga es tan importante como el último curso de actualización profesional que hizo, ¡superalo!

En resumen, lo que los diferencia de los baby boomers -para quienes éxito y estabilidad son sinónimos- es que no les rinden pleitesía a esquemas de organización vertical ni precisan de la contención que genera un espacio de trabajo delimitado -la oficina- ni reglas por cumplir a rajatabla. Del código moral de la Generación X -para quienes sólo puede llamarse “exitoso” el que llega a multimillonario joven-, lo que los millennials no reciclan ni locos es la fascinación por la competencia, el sentido tan marcado de individualidad ni el permiso tácito a hacer todo lo que esté al alcance con tal de “llegar”… ¿Está claro? ¡Ja!

ERES BASTANTE MILLENNIAL SI…

– Te parece que no existen versiones finales de nada. Todo, siempre, puede ser mejorado. El trabajo es un work-in-progress constante.
– Te gusta comprender y llegar al fondo de las cosas por tu cuenta. ¡Hola, Google! ¡Hola, Wikipedia! ¡Hola, YouTube!
– Está todo bien con aprender formas y habilidades nuevas.
– No tienés problema con la autoría: creés en la colaboración. Para todos, los mejores resultados se desprenden del trabajo en grupo.
– Te parece que cambiar de dirección, de opinión y hasta modificar el plan de acción es una fortaleza, nunca una debilidad.
– Sientes que trabajar con otras generaciones está buenísimo… siempre y cuando el diálogo se dé entre pares. Para todos, el respeto mutuo es clave.
– Necesitás que tus esfuerzos sean reconocidos. ¡Existe el feedback!

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