La película más divertida (e insignificante) de Marvel

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El comienzo, con las letras de Marvel de fondo, es el de siempre, pero la música que lo acompaña ya es un aviso. Abandona toda esperanza de ver algo como Avengers: Age of Ultron Tú que entras aquí. Ant-Man es un final inesperado a la fase dos de Marvel, y la promesa de algo quizá (solo quizá) más grande.

Un cóctel difícil de equilibrar

Ant-Man es lo que en el entorno anglosajón llaman una Heist Movie, o sea, una película sobre robos, concretamente sobre uno de esos robos tan difíciles que planificarlo ya se lleva gran parte del metraje. Sin embargo, no es solo una película sobre un asalto a un edificio de alta seguridad. También es una Origin Movie, o sea, el film que cuenta cómo nace un personaje importante.

Con este cóctel llegamos al primer problema del film. Cuando tienes una mezcla de géneros que condiciona tanto la trama, o haces una película de tres horas para contarlo todo, o estás obligado a darte mucha prisa. Marvel ha optado por lo segundo (117 minutos), y el resultado es desigual. En la parte del relato de cómo un ex-convicto se convierte en Ant-Man, la película es adorable. Logra no solo que simpatices con Scott Lang, sino que un superhéroe como Ant-Man sea badass, algo nada fácil, por cierto. Gran parte de ese mérito como relato natal se lo debe la interpretación del trio protagonista, de la que hablaremos luego.

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He visto Avengers: Age of Ultron y creo asegurar que se la lleva y por mucho.

Sin embargo, como película de robo, se queda bastante corta. No es que el guión de Ant-Man sea simple, pero todo sucede demasiado rápido. Hubo varios momentos en los que tuve que agarrarme a la butaca para no gritarles: ¡Por favor, Esta escena es buena. Dadle unos minutos más!

Que una película Marvel sea trepidante es casi condición imprescindible, pero en este caso va un poco en detrimento de la tensión en algunos momentos. Sospecho que existe un montón de metraje que se han dejado en la sala de edición, y estoy seguro de que haría una versión extendida mucho mejor que la original.

Tres de cuatro lo hacen bien

Hay veces en las que los actores hunden una película, y otras en las que la elevan por encima de la media. Ant-Man es el segundo caso. Paul Rudd está sencillamente enorme como un Scott Lang a ratos atolondrado, a ratos tierno, y a ratos heróico, pero siempre simpático. Los dotes de Rudd para la comedia son el complemento perfecto para un superhéroe cuyo poder no es muy serio sobre el papel (encogerse y controlar hormigas) pero que queda mucho más que digno en pantalla que en el cómic. En cuanto a Michael Douglas y Evangeline Lilly, también están perfectos. Probablemente Douglas está demasiado viejo en el papel de Hank Pym, un personaje bastante canalla en los cómics, pero vamos a tomarlo como algo normal teniendo en cuenta que es un Pym ya bastante mayor y apesadumbrado por la culpa.

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Lo único que no me encaja de la película a nivel de interpretación es el villano Darren Cross, un papel interpretado por Corey Stoll, al que ya conocemos de series como Homeland o The Strain. El problema de este personaje es que se bambolea demasiado entre el clásico hombre de negocios malvado calculador y sin escrúpulos, y una especie de psicópata de conducta completamente aleatoria y con problemas paternos. El resultado es una especie de Jeff Bezos y Mr. Hyde que no acaba de resultar convincente.

Una pelicula para el dia del Padre

Lo de los daddy issues es precisamente el el hilo conductor de toda la película. Scott Lang se mete a hacer de Ant-Man porque tiene problemas siendo padre. Hank Pym y su hija tienen problemas padre-hija, y Darren Cross se siente abandonado por un padre que no es su padre. Desgraciadamente, decíamos más arriba que estábamos contando un robo sonado y el origen de un superhéroe importante para el universo Marvel. No hay tiempo para tantos reproches paterno-filiales con tanto trabajo por delante. El resultado es que la película convierte este hilo conductor en un simple Macguffin, una excusa torpemente esbozada con un par de discusiones que se liquidan tan abruptamente como empiezan.

Una de esas discusiones es el ejemplo perfecto de por qué Ant-Man me ha hecho removerme incómodamente en el asiento más de una vez. La escena es la siguiente: El Doctor Hank Pym tiene por fin un momento de sinceridad largo tiempo esperado por su hija. Cuando aún estábamos saboreando las implicaciones de la revelación que acaba de hacer, entra Paul Rudd en escena haciendo el sonso. Tras recibir un par de miradas gélidas, Rudd se arruga un poquito de forma encantadora y dice: “He estropeado el momento, ¿verdad?”

Ese instante resume completamente la película. Ant-Man tiene momentos tristes, momentos tensos, y momentos completamente épicos, pero todos ellos se ven sistemáticamente arruinados por un exceso de humor apto para todos los públicos. Y no es que Ant-Man vaya de graciosa. Lo es. Tiene gags y referencias genuinamente divertidas. Lo que pasa es que el tono de comedia es tan constante que a uno le cuesta meterse en una historia que se supone que tiene que ser épica.

Sí, pero…

¿Es Ant-Man una buena película? Sí, sin duda. Lo es, o al menos es correcta. Solo le puedo reprochar que es demasiado apresurada y con un tono excesivamente cómico, familiar y blandito para mi gusto, pero es una película bien rodada, con unos efectos especiales pulidos hasta la perfección, y unas interpretaciones, en general, sólidas.

Lo que he intentado explicar, no se si con éxito, es que Ant-Man puede defraudar mucho al espectador que vaya a verla con Avengers: Age of Ultron en la cabeza. Aquí no está en peligro el planeta ni el futuro de la humanidad, por mucho que el bueno del doctor Hank Pym se empeñe en lo contrario.

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Ant-Man es la historia de un papá descarriado que solo quiere una oportunidad y recibe mucho más de lo que esperaba. Es una película familiar, dulce y divertida, casi íntima a ratos. No saldrás del cine como si hubieras bebido un litro de Red-Bull, como pasaba con Avengers, pero lo harás con una sonrisa.

Pocas películas y series actuales pueden presumir de eso. Mi gran duda es si este tono familiar y políticamente correcto irá a más en la fase tres, porque eso sí puede ser un problema para una saga cinematográfica que se supone que se está volviendo cada vez más oscura por su trama.

Una última nota a los que se que pretenderán analizar la base científica de la película en cuanto oigan la palabra “cuántico”. No lo hagan. No busquen explicaciones. Es un líquido mágico y un sonotone mágico hechos por el yayo Douglas. Creo que las hormigas, desde el punto de vista de la entomología, también son mágicas. Relajaos y disfrutad.

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