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“Uno, dos, shhh, está contando. Ariel corre, pequeñas piernas caminando por el pavimento, sus gordos dedos con dificultad de abrir su Pepsi diaria, ella corre. Con el veneno en la mano, sonrisa en la cara, buscando lugares para esconderse, tres. Ariel para, toma un poco. Ya ha consumido 1460 gaseosas en su vida, tiene 5. Ella corre, inhalando profundamente mientras sus pulmones se emparejan con sus pies.

Kayla tiene 35, 4, 5, cuenta las luces que cuelgan del techo del hospital cuando iba para cirugía, titilan encima de ella mientras trata de recordar algo que incluya sus pies, pero su mente no la deja salirse de este momento, este segundo, la luz titilando, un pequeño susurro, el último momento que tendrá con sus pies. Ella culpa a la diabetes, como si la enfermedad se controlara a sí misma. Los doctores culpan a las 4410 Pepsis que se ha tomado desde pequeña.

La pequeña Ariel a duras penas pueden deletrear, tiene 6, y no sabe nada de fructosa o dextrina pero Kayla Beaten tampoco, viviendo en una casa maltenida, ella sigue encontrando partes de sí misma en el fondo de la botella. Ariel solo conoce el burbujeo, los dolores que siente en su estómago, las grandes palabras que usan los doctores para describir su condición. Le dicen a su mamá que sus riñones están fallando, el azúcar en la sangre está muy alto, el dolor que siente que su mamá no puede curar porque ella también ha estado sobreviviendo de las gaseosas porque su mamá difícilmente puede vivir.

Kayla se sienta en su silla de ruedas tratando de mirar más allá de su estómago pero no puede. No puede encontrar respuestas, no ve el lugar donde sus pies estaban usualmente, no se puede ver a sí misma, cuando mira el reflejo que la observa es solo una persona en la que se convirtió que no puede parar, botella tras botella no puede parar, 6, 7. Cuando Ariel cumple 7 la ven muriéndose detrás de sus osos de peluche y las bombas desinfladas, era su cumpleaños. 8, 9, he escuchado de la muerte antes, pero juro, hay algo extraño en la forma que esto se ve al salir de la boca de una niña de 7 años, 10.

Cada 10 segundos alguien se muere de diabetes, y en el tiempo que me ha tomado recitar este poema, 15 personas morirán.”

Una realidad aterradora se plantó en frente de mí mientras recordaba que mi abuela falleció de diabetes tipo 2 hace casi 20 años. Pasó sus últimos años inyectándose varias dosis de insulina diaria, dentro y fuera de la cama del hospital a 300 km de su casa. Me acuerdo de mi mamá diciéndome que nan tomaba mucha gaseosa.

Las implicaciones de una enfermedad son difíciles de entender a menos que tu o alguien que quieres lo haya sufrido. Pero algo más horroroso que la historia de mi nan, es que la diabetes tipo 2 es una realidad para millones de personas en el mundo en este momento. En Estados Unidos, más de 29 millones de personas fueron diagnosticadas con diabetes tipo 2 en 2012. Sigue siendo la séptima causa de muerte en el país.

De acuerdo con estas estadísticas, los americanos consumen cerca de 50 billones de litros de gaseosa al año, lo que es aproximadamente 216 litros, o más o menos 57 galones por persona. Esta es una cantidad de azúcar descomunal. Y no es cualquier azúcar, sino uno de los peores que conocemos – fructosa, en forma de almíbar de maíz de alta fructosa.

Trágicamente, el almíbar de maíz de alta fructosa, en forma de gaseosa, se ha convertido en la primera fuente de calorías en los Estados Unidos, y está muy claro que es la primera causa de obesidad y epidemia de diabetes tipo 2.

Las compañías de gaseosas son expertas en engañar a los clientes y maquillar sus productos para que parezcan divertidos, geniales y deliciosos. Mira este comercial por ejemplo:

El poema de “La delgada línea” no solo expresa la difícil realidad de la diabetes tipo 2, pero también atrae la atención en el tema demográfico socio-económico que se ve afectado por esta enfermedad.

“Cerca 1 de 2 niños de color nacidos en el año 2000 tendrán diabetes en su tiempo de vida.”

La verdad es que la mayoría de familias de bajos recursos normalmente terminan gastando lo poco que tienen en los productos de comida chatarra porque no tienen acceso a opciones más saludables. Las consecuencias son dolorosas y aterradoras. Con el incremento del costo de vida y los bajos salarios, mas y mas familias están entrando en la pobreza mientras la clase media desaparece.

Puede parecer de sentido común para algunos alejarse de las gaseosas de almíbar de maíz de alta fructosa, pero la gran mayoría de la población no está debidamente educada en las implicaciones de la poca nutrición, un gran porcentaje de estas personas son familias de bajos recursos.

Si alguien que conoces consume gaseosa diariamente, se quien le cuente los hechos que necesita saber. Las gaseosas son unas latas vacías, una modificación de la muerte.

Alza la voz y únete a la campaña” http://sinazucarporfavor.org/

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