Sin el logo y la fanfarria de la Fox, que formaban parte inexcusable del comienzo de cualquier cinta de Star Wars y que nunca volveremos a ver asociado a las futuras entregas de la saga que nos traiga la Disney, el inicio de ‘Star Wars: El despertar de la fuerza’ (‘Star Wars: The Force Awakens’ J.J.Abrams, 2015) con la fanfarria de John Williams arrancaba jubilosos aplausos de la platea al completo que acudía al cine para este ansiado regreso de la galaxia muy, muy lejana a los cines; uno que por fin daría fin a la prolongada espera que se abría cuando la productora anunció sus planes para con la franquicia.
Sería muy fácil redactar el texto que sigue dejándome llevar por esa nostalgia que todo es capaz de perdonarlo y, transponiéndola a la situación que nos ocupa, juzgar el filme más esperado del año haciendo caso omiso a las varias trabas que fui encontrando despues de verla ya tres veces. Pero no lo haré. Me parecio de no ser un “chavoruco” —ni siquiera de algo que me toca tanto el sentimiento como este universo— y en las líneas que siguen voy a hacer un esfuerzo consciente por tratar de resultar lo más cabal para juzgar un filme que tiene un primer acto prodigioso, y un segundo que sufre un severo bajón de ritmo e interés y un tercero que se queda entre dos mundos.
Hay una gran tradición en la franquicia de Star Wars sobre los personajes femeninos que desafían el papel estereotipado: damisela en apuros. Pero en ‘Star Wars: El despertar de la fuerza’ encontramos a Rey, el personaje de Star Wars más completamente formado y potente. Así es, se las arreglaron para no solo poner a la unica Princesa-General de Leia. Sino a una buena representante de la fuerza para el Episodio VII.
Inspirado por los viejos seriales de Flash Gordon, George Lucas creó la Princesa Leia de la trilogía original de Star Wars: una heroína descarada que conocía su camino alrededor de una blaster. Le siguió en las precuelas con el mando Padmé Amidala, que a pesar de ese terrible sabor de gestionar decisiones políticas en el Senado Galáctico fue una valiente guerrera.
Pero para todas las virtudes de Padmé y su hija, no podía escapar en sus papeles femeninos los intereses amorosos. Obligado a veces de manera matizada, pero intereses amorosos como sean, pero es Luke, Anakin, Han, y Obi-Wan que son los héroes de la saga. Es la belleza de Leia que atrae a Luke en su búsqueda e inspira Han para quedarse. Y es el amor de Anakin por Padmé que le hace caer.
No hay nada malo en ver una historia de amor, pero es refrescante para los fans de las películas de Star Wars ver algo diferente en Rey. (El público algo más pequeño que se enamoró de Clon Wars y Ahsoka Tano puede estar familiarizado con la sensación.) Aunque la recién llegada Daisy Ridley no es menos bella que Natalie Portman o Carrie Fisher ante ella, su apariencia nunca se ha comentado en el película. (¿No creen que merece un digno “¿Es usted un ángel?”?)
Y Rey no se somete a las indignidades a base de disfraces que saludaron a las mujeres de Star Wars ante ella.
Sí, la camisa de Padmé se arañó en una blusa entallada. Carrie Fisher pudo haber llamado a la prohibición por ponerse un bikini metalico, pero lo de Ridley. Lo de ella fue una copia más de aquel personaje guerrero y decididamente feminista de dibujos animados de Nickelodeon The Legend of Korra.
En El despertar de la fuerza el director JJ Abrams en realidad escribió un episodio de la precuela de Avatar Korra: The Last Airbender, por lo que cualquier similitud no es coincidencia.
Yo no vengo aquí para enterrar a Leia y Padmé para alabar Rey. Pero por muy aficionado puede ser de princesas-inteligentes guerreras y reinas imperiosas, simplemente no hay suficientes personajes femeninos en las primeros seis películas de Star Wars. La saga cuenta sólo con dos mujeres, además de Leia con papeles no hay mujeres hablando en la trilogía original por lo que no debería ser una sorpresa que en el Imperio contrataca, El regreso del Jedi y Una Nueva Esperanza no logran pasar la prueba Bechdel. La trilogía precuela acaba peor. Pero en El despertar de la fuerza, Esta Rey y otro 3 personajes femeninos que terminan por aplastar la prueba Bechdel con gran éxito.
Más allá de esa prueba un tanto reduccionista, está el hecho de que Rey nunca la vez que es rescatada por un hombre. De hecho, ella no necesita ser rescatada ella rescata a todos, y con con todo ella ya nada mas que ella se entregó a los icónicos caminos del héroe de Star Wars que anteriormente habían pertenecido exclusivamente a los hombres.
Y mientras que Rey es sin duda difícil, talentosa y valiente, que no cae en la misma trampa de tantos “personajes femeninos fuertes” hacen. Cuando se habla de Misión: Imposible por ejemplo, la protagonista femenina como en la Nación Rogue Rebecca Ferguson, recientemente dijo, “Lo que realmente me molesta acerca de la mayoría de los personajes femeninos en las películas que veo hoy en día es que son ellas las únicas responsables de traer a menudo sólo los pechos por fuera y por ser objetos en peligro. Para ser alguien que tiene sexo con el héroe. Son las mujeres en el papel de que un hombre se comportarse de una manera muy machista”.
No es la primera persona para hacer que la crítica acerca difíciles personajes femeninos; incluso Charlize Theron fue una que lanzó a una de los personajes cinematográficos femeninos mas queridos de 2015: Mad Max ‘s Imperator Furiosa. Pero Rey, con sus momentos de profunda nostalgia y la vulnerabilidad, nunca podría ser confundido por un protagonista masculino estereotipado.
No debemos ser tan sorprendido de que JJ Abrams, creador de grandes personajes de la televisión femeninas como Felicity Porter (Felicity) y Sydney Bristow (Alias) sería el de ayudar a traer Rey plenamente a la vida. Durante la gira de prensa de El despertar de la fuerza, Abrams profesaba un profundo deseo de que el público femenino se conectan con la historia que pone en pantalla. Gracias a detrás de las escenas de factores como la comercialización de juguetes y una falta de guionistas y directoras, Star Wars ha, a veces, alienado de su público femenino.
Pero la franquicia Star Wars tiene planes para aún más a las mujeres a unirse a la lucha en esa galaxia muy, muy lejana. Actrices Gwendoline Christie y Lupita Nyong’o fueron contratados después de ese elenco icónica foto en blanco y negro fue tomada. Felicity Jones dará lugar próximo spin-off Rogue Uno, mientras que las actrices Tatiana Maslany y Gina Rodriguez han audicionó para el papel en Episodio VIII. Si son algo como Rey, no pueden llegar muy pronto.
En cuanto a Rey a sí misma, así, su futuro queda mejor en un misterio por ahora. Carrie Fisher predice un romance. “Tengo muchas ganas de que tu beso en el espacio”, dijo Ridley. “Vas a tener que tener uno. Todas las chicas lo hace. Pues no hay nada malo con un beso en el espacio o dos, supongo. Al igual que siempre y cuando recordemos quién es el interés del amor y quién es el héroe.”
Plenamente consciente del alto nivel de exigencia con el que se iba a medir este nuevo episodio de la saga cinematográfica más famosa de la historia, creo de recibo finalizar aclarando que no es lo mismo no haber superado dicho nivel que haber fallado: ‘Star Wars: El despertar de la fuerza’ es un filme muy entretenido —mucho, que nadie diga lo contrario— pero dista de rayar a la altura a la que muchas voces ya se han aprestado a afirmar que raya.
Por supuesto No todo es perfecto: hay cierta precipitación en el desarrollo de algunos personajes y ciertos conflictos morales (gente que se niega a aceptar su destino cuando se ve a la legua que acabará haciéndolo) secuestran 5 minutos de película que tampoco eran necesarios. Pero, con todo, el desarrollo es redondo como la carcasa de BB-8 (¡qué buen actor es ese droide, es genial!). Es una película palomitera, pero una a varios pársecs de distancia de sus competidoras. ¿Es la mejor película de Star Wars? Desde mi perspectiva, es la más sólida de todas. Quizá le falte algo más de carga filosófica para superar a El Imperio Contraataca, pero no tiene nada que envidiar al resto en cuanto al carrusel de emociones que supone. Star Wars 7 empieza bien, sigue bien… Pero acaba mejor. Veremos cómo evolucionan los acontecimientos hasta el Episodio IX.
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