El Soldado del Invierno 2: La venganza nunca es buena, mata el alma y la envenena.

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Ni teamCap, ni TeamIronam así de plano. Lo primero, una certeza: “Capitán América: Civil War” no es una mala película. Es imposible que lo sea. Como muchos lo deben suponer, es técnicamente perfecta. Además, obedece a unas reglas muy precisas respecto a lo que un público joven quiere ver: se trata de mezclar las historias de los héroes de ficción. El último ingrediente: hacerlos simpáticos –sobre todo si cuentas con una estrella como Robert Downey Jr.–, generar amagos de coquetería entre los hombres musculosos y las actrices más guapas –Scarlett Johansson y Elizabeth Olsen–, y algunos dramas personales que alejen el ejercicio atlético de la pura banalidad.
Eso si, de Civil War es una película de superhéroes sumamente acertada a casi todos los niveles. Por una parte, podemos entenderla por sí sola sin andar demasiado perdidos, pero obviamente se disfruta mucho más como parte de esa larguísima historia que es el Universo Cinematografico Marvel en el cine, de la cual éste es un episodio más. Y uno muy importante, eso sí. No podemos negar que la trascendencia de lo que ocurre aquí no tiene nada que ver con la ligereza de otras películas de la casa, y que las repercusiones de esta historia tendrán mucho impacto en el futuro de la franquicia, en el futuro…
Vayamos al eje de la cinta, donde los posicionamientos antagónicos de Steve Rogers y Tony Stark respecto a los Acuerdos de Sokovia dan la impresión de ser un macguffin ―junto a Crossbones― para presentar aquel elefante en la habitación que representa Bucky Barnes; encarnando a una bomba de relojería al poder ser ‘programado’ por Hydra para cometer las atrocidades que acompañan a cada una de sus misiones tal y como nos refleja el prólogo del film. En cierta medida, la exploración del universo cinematográfico de Marvel desea conceptuarse sobre la psique de sus superhéroes, siendo la conciencia aquello que dictamina y condiciona la forma de sus antagonistas.
El rostro desfigurado de Brock Rumlow es el vivo reflejo de esos planteamientos para que Rogers ―como Stark en la visita de una madre que perdió un hijo por sus acciones― vean frente a frente los errores que desataron en sus actos pasados. La foto de un difunto y el inconsciente del daño colateral actúa como arma de fuego, por asociación, estableciendo Capitán América: Civil War esas credenciales psicológicas desde sus primeras secuencias. Pensemos en que los responsables de la saga cinematográfica son ya conscientes de los excesos pirotécnicos de sus pasadas entregas y, aunque el film nos regala una secuencia descomunal en el aeropuerto de Berlín ―que marcará un antes y un después en el subgénero―, la idea es establecer un marco claramente humano como gran y mortal amenaza.
El fichaje de Daniel Brühl para encarnar a Zemo escenifica dicha proposición, calentando en sus acciones un gran clímax para dejar claro a la audiencia que el Universo Marvel ha madurado y que su grandilocuencia ―y rimbombancia estruendosa― ha quedado ya en punto muerto, fusionados a un gélido escenario como marco de su acto final. La película demuestra que se puede llegar a otras cuotas sin necesidad de recurrir a la hipérbole sino a conflictos más viscerales y físicos. La coreografía no viene ya dictaminada por elementos superficiales, repletos de oquedad y saturación, sino que son los propios sentimientos primordiales aquellos que establecen el marco de los movimientos y acciones de los personajes.
Y en este punto conviene recordar el propio y controvertido conflicto ―objeto de memes infinitos y burlas― que se establecía en Batman v. Superman: El amanecer de la Justicia. Los hermanos Russo recurren a un concepto similar no para hallar la comunión entre dos pesos pesados del universo superhéroico sino para profundizar en el enfrentamiento que les ha posicionado como enemigos. La grandeza del libreto de Christopher Markus y Stephen McFeely es ahondar en la psicología del drama que afecta a los conflictos de sus protagonistas, como si fueran títeres de sus emociones más primigenias y alcanzando una satisfactoria madurez en el proceso. Y si en Capitán América: Civil War figura el nombre del superhéroe que encarna Chris Evans es porque acaba siendo aquel que merece la condición de soportar la mayor de las responsabilidades, siendo aquel que permanezca inmóvil en su razonamiento pese a que todos a su alrededor le indiquen que debe apartarse y hacer lo correcto.
El lado más humano de los Avengers
Como mencioné hace unas líneas, el conflicto se desarrolla porque aunque Iron Man y el Capitán defienden creencias muy distintas a nivel moral, uno estando seguro de que los héroes tienen que responder ante los gobiernos, y el otro creyendo que eso es un error, al final y al cabo lo que más los impulsa son sus sentimientos personales.
A Tony Stark lo carcome la culpa, y es comprensible. Entre los acontecimientos de The Avengers y Avengers: Age of Ultron murieron muchas personas mientras los Vengadores intentaban salvar al mundo. New York, Sokovia, Washington y pare de contar; son muchos los territorios que se han visto afectados y destruidos por las luchas de los Avengers, y aunque Marvel se niega a mostrarnos la tragedia en primer plano esta es la primera vez que lo reconocen de una manera tan contundente.
En el caso del Capitán su motivo es aún más egoísta. Aunque no está de acuerdo en que el gobierno de turno les diga qué hacer y qué no, lo que más lo motiva es el deseo de salvar a su amigo Bucky Barnes, el Winter Soldier, que cree está siendo condenado injustamente por sus acciones bajo el control de Hydra.
En resumen: La venganza nunca es buena, mata el alma y la envenena.
El conflicto es creíble
Al final y al cabo Stark y Rogers luchan por motivos personales y convencen a sus amigos de que los acompañen en esta lucha. Esto hace que la pelea entre ambos bandos se haga mucho más creíble, incluso posible.
La cadena de sucesos que genera este conflicto comienza en los días de la película de Avengers, pero desde entonces los gobiernos han estado agotando su paciencia por la forma en la que operan los superhéroes. Para ellos no hay un punto medio, los Vengadores deben ser controlados por las Naciones Unidas.
Pero Rogers se hace unas preguntas completamente válidas: ¿qué sucede si un día creemos que debemos ir a resolver cierto conflicto pero nuestros superiores no? ¿O si creemos que no debemos participar en cierta situación pero nuestros superiores nos quieren obligar a ir? Pero Stark cree que deben rendir cuentas, si no lo hacen serán tan malos como aquellos contra los que luchan.
Ambas ideas tienen mucha verdad, por lo que un conflicto era inevitable.
Peleas llenas de emociones (y el mejor Iron Man que he visto)
Uno de los mejores momentos de la película es cuando Iron Man se entera que el Winter Soldier fue quien mató a sus padres. Stark sabe que Bucky estaba bajo el control mental de Hydra y no sabía lo que hacía, pero no le importa. Él simplemente ve al hombre que asesinó a su familia, todo lo demás le tiene sin cuidado. Responsabilidad o no, quería venganza.
Y este es el mejor Iron Man que he visto, dejó de lado su manera de ser, su careta de gracioso y siempre tranquilo, ese afán de aparentar que nada le afecta. Entre la casi muerte de su amigo War Machine y esta revelación no podía hacer más que actuar bajo sus instintos.
El resultado es una pelea brutal y gloriosa entre él, el Capitán y el Winter Soldier.
Black Panther
La llegada del Rey T’Challa de Wakanda al universo de películas de Marvel fue perfecta. Al igual que el Capitán y Iron Man sus motivos son simplemente personales, a él no le interesa en lo absoluto el conflicto por los acuerdos de Sokovia, él solo quiere venganza.
Es un personaje que tenemos muchas ganas de ver en su propia película, por conocer cómo se desarrolla la historia de Wakanda y su Rey/superhéroe, que hasta ahora no había participado en ningún conflicto de los Avengers.
Todos los personajes tuvieron sentido en la trama
Esto es una lección muy poderosa de la que debería aprender Joss Whedon. Mientras que en Avengers: Age of Ultron sentimos que algunos personajes sobran y tienen tramas vacías y sin sentido (siendo Thor el mejor ejemplo), en Civil War todos tienen su razón de ser y estar en la película (habiendo una excepción de forma parcial, de la que hablaré más adelante).
La acción (y la sorpresa de Ant-Man)
La batalla en el aeropuerto es una de las mejores secuencias de acción creadas para este universo que por ahora lleva 13 películas. La forma en la que los héroes combaten uno a uno, pero aguantando un poco sus fuerzas porque en realidad no querrían hacerse daño (como vimos en el caso de Hawkeye y Black Widow) fue la columna central de esta batalla.
Y ni hablar de la sorpresa de Ant-Man. Cuando se convierte en Giant-Man es uno de los momentos más impresionantes y divertidos de la película. Esta habilidad y la personalidad de Scott Lang son una combinación perfecta.
Visión y la Scarlet Witch
Estos personajes se han encariñado el uno con el otro, sobre todo se nota que Visión tiene una especie de afecto para Scarlet Witch y siente la necesidad de protegerla, algo bastante curioso tomando en cuenta que hablamos de una inteligencia artificial.
El mismo Stark le dice a Wanda: “heriste sus sentimientos”. ¿Acaso Visión está enamorado de ella y todavía no lo entiende? Es posible, y hay precedentes de esto en los cómics. Sea como sea Visión se ha convertido en uno de los personajes más poderosos e interesantes de las películas de Marvel, y su sentido de la moda es digno de mención.
El verdadero villano
Es un poco increíble el hecho de que la batalla se desarrolló gracias a la idea de un solo hombre, el Barón Zemo, pero no por ello deja de ser interesante la forma en la que la historia nos revela que el Capitán y Iron Man están peleando porque Zemo así lo planeó. Él es el responsable de mostrarle a Stark y al mundo lo peligroso que puede ser el Winter Soldier y, por ende, también es el responsable de la última pelea en la que casi mueren.
El nuevo Spider-Man
Finalmente, el nuevo Peter Parker es, quizá, el mejor que hemos visto hasta la fecha en la gran pantalla. La actitud e interpretación del actor Tom Holland como el Hombre Araña es perfecta para lo que Marvel quería: la versión más juvenil, inocente y un poco torpe del superhéroe.
Todos los momentos en los que aparece en pantalla son geniales y divertidos. Su interacción con el Winter Soldier tiene una de las mejores líneas de la película (“¿Qué? ¿Tienes un brazo metálico? ¡Eso es genial!”) y, en general, Spider-Man nos deja con ganas de más.
¿Cuánto falta para julio de 2017?
Peleas desequilibradas
Visión es uno de los personajes más poderosos de todo el universo Marvel. Él podría enfrentarse fácilmente a cualquier héroe o villano y dar la talla, ya sea Ultron (que lo hizo) o cierto dios nórdico llamado Thor. Por su lado, Scarlet Witch quizá no ha terminado de descubrir sus poderes y posibilidades, pero si hay algo que nos ha enseñado los cómics sobre ella es que es increíblemente poderosa, mucho más de lo que vimos en esta película.
Entonces, ¿por qué participan tan poco en el conflicto? Puede que haya motivos lógicos en cuanto a la trama, como el hecho de que Wanda está teniendo su propia crisis de culpa y quizá Visión sencillamente no quiere participar. Pero también podemos imaginar que los guionistas los han dejado de lado por una sencilla razón: ellos solos podrían derrotar a prácticamente cualquier Avenger.
Si algún día Wanda llega a convertirse en una villana los Vengadores estarán en serios problemas.
Marvel debe dejar de temer a la muerte
Si hay algo que le faltó a Civil War es la muerte de un personaje. Marvel sigue demostrando que no quiere, o mejor dicho, que teme las consecuencias de matar a alguno de estos superhéroes tan queridos, pero es hora de hacerlo.
Las únicas dos muertes relativamente importante en el universo de Marvel han sido la de Frigga, madre de Thor, en The Dark World y la de Phil Coulson en The Avengers. En el primer caso Frigga en realidad no es una superheroína, y en el caso de Coulson lo reviven para la serie Agents of SHIELD.
La casi-muerte de Rhodey fue un acto de cobardía por parte de Marvel. Solo imaginen la fuerza que habría tenido ese momento si Visión llegase a matar a Rhodey por error. Cómo lo afectaría tanto a él como a Stark.
Marvel tiene que dejar de temer a la muerte o de lo contrario en Avengers: Infinity War habrán docenas de personajes vivos y que solo tendrán algunos segundos en pantalla. Es hora de retirar personajes, lamentablemente, y deberían hacerlo más pronto que tarde. Pero si no lo hicieron en Civil War solo puedo imaginar que suceda en la próxima película de The Avengers.
La llegada de Spider-Man
La llegada de Spider-Man fue algo agridulce. Es cierto que el personaje fue maravilloso, su carisma es innegable y que cumplió con todas nuestras expectativas. Pero su llegada como tal se sintió forzada, y la manera en la que Iron Man lo despide al final de la batalla del aeropuerto es la principal prueba de que el personaje fue añadido al guión tarde y de forma abrupta.
Entiendo que Marvel quería presentar al nuevo Spider-Man lo más pronto posible y tiene sentido, pero quizá habría sido bueno que tuviese menor participación en la película para que fuera algo más natural, y no lo sacaran de la batalla simplemente por recibir algunos golpes sin botar ni una gota de sangre.
Capitán América: Civil War, posiblemente el film más completo y ambicioso de Marvel hasta la fecha, incide en conceptos trillados como el héroe atormentado pero, contrariamente, somete el conflicto de sus personajes a una lóbrega catarsis para que elijan convertirse en héroes o diluirse en la venganza. Al fin y al cabo, Tony Stark era el (otro) villano de Vengadores: La era de Ultrón, siendo su creación la metáfora de su reverso oscuro y nuevamente en esta cinta quedará reflejado, pese a justificar plenamente su pronunciamiento, por aquel amigo capaz de revelar que su idealismo y convicción son determinantes.
Recordemos que la referencia de Stark a El mensajero del miedo de John Frankenheimer para referirse a Bucky Barnes no es aleatoria teniendo en cuenta el concepto y también la contraposición de Rogers, creado originalmente como propaganda dentro de una guerra ideológica. Capitán América, por su parte, está a la altura de levantar mínimamente el Mjolnir y tal vez no pueda completar la proeza porque está dispuesto a cruzar ciertas líneas grises por defender a los suyos sin convertirse en un justiciero, apartándose de ese discurso político sobre títeres del estado y desmarcarse de su propia condición (y representativo escudo) como acto de su épico sacrificio final.
Aparte de mecánicas previas, el film es una mutación dentro del subgénero al deshacerse de conceptos que parecían obligados e ineludibles como un auténtico villano, puliendo la introducción de Pantera Negra como un inteligente catalizador respecto a su discurso sobre la venganza. Y es que la idea es que esa guerra civil tan anunciada acabe siendo simplemente interna a los personajes, siendo el poder y la responsabilidad las piezas claves de tan acertado enfrentamiento.
Apunte: Es normal que, como colofón, aquel ‘mensajero’ de la paz no sea otro que el propio Stan Lee.
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